lalalalalalalalalaaa
después de casi 2 años este lugar aún existe, ok.
a ver qué sapa.
lalalalalalalalalaaa
después de casi 2 años este lugar aún existe, ok.
a ver qué sapa.
dixits:
“… claro, con el culo inalámbrico, ahora ya fue, ya está…” (Genghis)
“… pero esto es un abuso de pitanga! ” (Genghis)
” Winamp! it really weeps the llamas ASS-beeeeeeeee!!!!- ” (presentación de Winamp, intervenida con un balido de llama)
” Yo no compro en Calma Chicha, yo compro en Calmate, Chicho” (Gian)
” Holaaa…. tiruriruri… estaba buscando a maríaaaa… tiruriruriru… no sabía que estaba acá… tiruriruriru… la llamaré- al, ce, lu, laaar…” (padre’s singing message at contesteitor)
” callate, croto! ” (sista, dirijiéndose a mí)
“… te voy a cobrar los intereses de la deuda externa hogareña sólo haciéndote sentir culpable… vas a escuchar en sueños, muy bajito… pagáaa… pagáaa…! ” (Genghis)
” … este es mi amigo, el bordito! ” (manucho ternor)
” Buenísimo, chau, Grasas! ” (yosnia, saliendo de una panadería, dedicado a Satarsa)
” pbofesoba, doddteddo dadda! ” (Marisa’s imitation)
” … sí, fui gon Garina… Garinaaaaa! ” (lolees)
“… es el fin del mundo!!!!! ” (saludo oficial de Mati Perdone)
“… chino, chinito, negro, negrito… full de negros chinos! “, ” Inconzcientes!!!!” (El Milagro de P.Tinto)
“… dame el más cambio que tengas! ” (yo, en un kiosco)
“… dengo gaaaanas di bailar nuevo gompás…” (baión del negro zumbón)
“… y mi calzoncilló… y mi calzoncilló… shampooo…” (Longhe, de María Joâo)
acciones, gestos, personas, y otras yerbas:
* hablar en plural
* la sordera de mi padre, que implica un monólogo suyo, aventurando palabras que creyó haber escuchado
* perder zapatitos hermosos en el medio de diluvios torrenciales, con ruedas pinchadas
* la lisandrEMOización de la cultura occidental
* los Shreds y los pedidos hermosos de iutubi
* los bailecitos de los padres, en general
* los ojos hinchados y chinitos al despertar
* los zapatos horribles en los hombres
* mi hermana, cuando seteamos el ‘sista-code’
y sigue la lista hermosa!!!
ya no quiero
no puedo
no me dejo
no me puedo callar con el cuerpo
tantas cosas lindas, hermosas y terribles
y seguir como si nada pasara
conmigo, con el mundo, con vos
con lo que se viene o lo que no se viene
(que es lo mismo)
porque esta energía se termina
se agota
decanta en en en
andá a saber donde en
pero no en mí
no me rebota y me vuelve
ufa
y es por eso
que sin seguir deshojando margaritas
o tomando margaritas
no me espero a esperarte más
pero como menos por menos es más
entonces espero no esperarme a esperarte más
ahi ta.

curazón di arenita
Curazón di Arenita en un Mondo di Cromo.
Parto! y con espíritu Wong Kar Wai.
Prometo volver con manitas llenas de arena formateada y for mateada.
[ jiji! ]
Playa de Monte Hermoso en domingo de nubes, frío y ruta.
Si bien Monte Hermoso no es un balneario devoto de mi devoción devotiva, estando en Bahía Blanca, sin amigos, y en un intento descansil, no me iba a negar al ofrecimiento paternal de ir un rato a Monte. A donde sea, bah.
He aquí su playita de invierno.
Cualquier playa, en pleno invierno y sin caos social pro-sombrillero, es, en alguna medida, necesaria para dimensionar las vidas y poner en el freezer la cotidianeidad acosadora.
Más que los lugares en especial, he aprendido a preferir la ruta en auto, el momento de tránsito, donde no hay más nada que hacer, más que dejarse estar en el transitar mismo. Valga la paradoja interna, viviría transitando, para descansar.
Anoche me encontré aquí en Bahía con un gran amigo (el Fede) que vive en La Plata, al cual desconozco fuera de la cotidianeidad platense que transitamos y en la cual nos conocemos. Salí con sus amigos, en una noche muy divertida y amena, a bolichear a un lugar caretón al que jamás iría si no fuera por las licencias que se da uno cuando desconoce las cosas, está bien acompañado y con diversión asegurada más allá de cualquier contexto. Y como hace rato que ya no me siento local en mi ciudad natal, dejé las desiciones en manos de otros.
Me detuve a observar la fauna del lugar, la situación de boliche, las chicas y los chicos, los bailecitos, las conversaciones seteadas… y se los veía tan felices y naturales! (Hasta en los lugares menos pensados podemos aprender algunas cosas).
La ciudad está enrocada, los lugares siguen siendo los mismos, pero cambiaron de espacio físico. Negocios que abren y cierran, bares que cambian de nombre, comercios que desaparecen y todo se funde en la llanura de las casas bajas. Me encontré caminando por mi ciudad como si fuera una gringa, observando la arquitectura, a la gente, y supe reconocer estabilidades de otrora, esas que me resultaban parte de la idiosincracia del estar acá. Los barcitos de domingo atestados de señores que se encuentran con amigos para tomar un cafecito antes de almorzar, leyendo los diarios. Las paradas de colectivos con cola de adolescentes recién salidos de la noche, padres con niños en juegos de plazas; atardeciendo, la vuelta al perro de las parejitas de 30 y largos. Mis ex-casas, escuelas, la farmacia, el kiosco de revistas, los cines.
Me cuesta, y sólo me encuentro a mí, acá, en el recuerdo sinestésico de un color del cielo y un aroma conocido.
(pero me gustaría venir más seguido)
guirnaldas para todos,
mariet
este descontento tiene algo de sagrado, mucho de profano (casi un aquelarre). tengo una Inquisición en mi vaticano, miles de herejes se disputan su hoguera. es parte de la religión, es el impuesto a la subversión, infinitos porcentajes de fieles caídos en mí, en todos. los rituales son un nacimiento de piel y sangre, inconscientes por sí mismos, pero ¿qué recurrencia para romper espejos, y jaquearse?. ese carácter de crédito en el Banco de la Derrota, en bancarrota; me deja pidiendo perdón de rodillas al dios del ateo y tomando la ostia del diván. esa manía de duda metódica es real, y no hay forma de volver atrás (del humanismo!). es mi maldita religión, pero no de papel en blanco. una nota al pie me avisa que algo justo va a pasar, que algo tiene que haber en ese después, eco de algunas músicas. (me lo juro). 12/07/99
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encontré algunas cositas escritas, hace frescancia y tiempo, perdidas por ahí. creo que si algo sabemos y reconocemos de nosotros mismos, son nuestras propias palabras. las formas de decir las cosas, las distintas miradas que hemos tenido, sobre lo mismo, sobre lo diferente. desde aquí, entonces, nos reencontramos con otro yo nuestro, y nos vemos plasmaditos, ahí, en otra situación, en otro momento, pero con sensaciones reactualizadas que nos recuerdan, nos retuercen, y nos reencuentran. también nos odian y nos quieren un poco, así como de reojo.
Si nos damos cuenta de que hoy no escribiríamos lo mismo, de la misma forma, es porque hace rato que somos otros yos*, adulterados** por nuestras propias mutaciones.
* pido gancho: vale convivir con más de un yo
** la adulteración tendrá algo que ver con el adulterio?
para todos y ninguno, la letra de un hermoso candombe en tres del Hugo, de su disco Homework (que en parte la adopté como mueca de mis últimos días, quién sabe porqué?)
Dónde vas?
decime si estás con tiempo,
decilo desinhibiendo,
cantá tus versos al campo y la ciudad…
Cómo estás?
arrullo canto mil sueños
de cantos de sueños bellos
de azules grandes inmensos
y allá vas…
Dónde vas?
decime si estás con tiempo,
decilo desinhibiendo,
cantá tus versos al campo y la ciudad…
Cómo estás?
arrullo canto mil sueños
de cantos de sueños bellos
de azules grandes inmensos
y allá vas…
Cielo sos….
Y en el mar,
sos canción,
canción que se canta sola,
de cuna, canción que me hace
ofrecerte mi corazón
Para vos,
corazón…
Cielo sos,
corazón,
Sos canción…
Dónde vas?
decime si estás con tiempo,
decilo desinhibiendo,
cantá tus versos al campo y la ciudad…
Cómo estás?
arrullo canto mil sueños,
de cantos de sueños bellos,
de azules grandes inmensos
Y allá vas…
Cielo sos…
Para vos,
Corazón…
Corazón,
Sos canción,
Mi canción…
Es gracioso, ma non tanto, pero al menos yo me sorprendo de la gente que desaparece como por arte de Tu-Sam, o implosiona, o es abducida por algún agujero negro, en esos momentos de disfrute, de compartir algo/s con alguien/es… es como si algunas personas quisieran retener en su retina el auge de los momentos, y cuando se ven venir la caída… se desvanecen, justamente, allí. Desaparecen. ¿dónde vas? Es una conducta que me causa un poco de gracia y que en parte ya he aprendido a predecirla de aquellos seres anti-presenciales-de-la-dispersión-de-un-momento. Pero, al fin y al cabo, todos vivimos corriendo, de acá para allá, ¿dónde vas?, no sé, pero voy… por las dudas voy, me voy, rajo, corro, me corro, huyo… no importa tanto de qué, sino la dinámica, el correr mismo… me voy de algo que no me gusta, de algo que me gusta mucho, de algo que no me banco, de algo porque no me la banco, de algo que no puedo evadir por desición propia, de algo que no puedo terminar de decidir, de algo que ni siquiera quiero saber.
Qué pasaría si uno se quedara / se? tendríamos muchas mas cosas para contar, sobre lo que ahora nos estamos perdiendo? no, tal vez nos arrepentiríamos. no, tal vez seríamos felices. de todas formas, el ‘no’ ya se antepuso.
poqué nos vamos? porqué no llegamos?
Algo que me comunica desde siempre con muchas personas que quiero, es la mismísima música, en todas sus formas, creo que todos y cada uno pueden encontrarse y encontrarme allí. Los que me conocen, sabrán los porqueses (?) y mucho más. Los que no me conocen, pueden aprenderlos si tienen ganas.
En el fondo, uno, siempre sabe.
dónde vas?
‘Ninguna felicidad es verdadera si no es compartida’
nada, eso.
Creo que a veces adoptamos conductas ‘cósmicas’.
Ojo, no me estoy poniendo esotérica (los que me conocen sabrán que, lamentablemente, no me permito conscientemente creer ni en el horóscopo).
Me refiero a las situaciones que nos ubican en, como el nombre del post (por ejemplo) implosionar. A veces la realidad ‘se nos presenta’ y hay que actuar. Y juntamos, juntamos, guardamos en algún lado, con tanta velocidad y vehemencia, que no tenemos tiempo de elucubrar organización alguna, superados por nuestra propia cotidianeidad; y nuestro sistema operativo interno no encuentra forma de desfragmentar nuestro disco rígido, los objetos simbólicos no encuentran encastre posible.
Y ahí, depende de cada personalidad, la implosión, o la explosión.
Particularmente soy partidaria de la primera opción. Claro, sin intención de evangelizar al respecto, por el contrario, muy a mi pesar; por lo cual infiero que más que partidaria soy adversaria padeciente de esa condición.
A veces quisiera aprender a explotar, para saber qué se siente dejar mis moléculas esparcidas por ‘mi’ cosmos, para dar cuenta real y concreta de que uno es, ahora, así, acá, vive, siente, de esta forma; y no implosionar, y así negativizar o poner en contrafase esas mismas moléculas, cargadas de tanta vida simple y compleja.
Pero ‘permitirse’ explotar no es una empresa menor. Por empezar, la sociedad occidental está, desde siempre, orientada a una linealidad direccional que nos ubica en ‘hacer la cola’ hacia el paraíso, dejando de lado las pasiones humanas, en busca de una redención trascendental. Desde esa mirada, también, casi ‘cósmica’ (aunadora), lo atómico, la cotidianeidad de hoy: trabajar, producir, acumular, ser ‘alguien’ en la vida. Para obtener una eternidad en el cielo, con la tierra ‘ganada’.
Sí, es patético, y a la vez tan concreto, y tan instalado en cada gran y pequeña acción humana, que a veces nos olvidamos de nuestra subjetvidad, nuestra propia y única construcción como sujetos atravesados por esa linealidad pero emergiendo siempre y nuevamente transversalmente a y de esa linealidad (y con hablar de linealidad ni siquiera estoy considerando cuestiones relativas a la temporalidad!).
Dos grandes teorías, opuestas, sobre la naturaleza humana, nos dicen: el hombre es un ser solidario por naturaleza, la sociedad como tal se basa en esa pre-condición social (el amigo Jacques Rousseau). En las antípodas: el hombre es un ser egoísta por naturaleza, necesita siempre un grado de coherción, externa, para poder vivir en sociedad (el famoso ‘Leviathán’, del amigo Thomas Hobbes).
Y si las dos posibilidades tuvieran su grado de verdad? si realmente los hombres vivieran naturalmente entre esas dos posibles condiciones? o acaso no nos demuestra constantemente eso, ‘la vida misma’?. Está bien, dirán, ‘hoy somos todos relativistas’, y la verdad es que me rompe bastante las pelotas encontrarme con los relativistas ortodoxos y dogmáticos, tan respetuosos de las infinitas posibilidades de ‘hacer las cosas’, que se desvanecen en la nada, son un bleff, agua, ME ABURROOOOOOOOO!.
Digo, a hacerse cargo: el relativismo tiene sus propios límites, y uno vive de una forma elegida (dentro de los límites impuestos), porque considera a esas elecciones como ‘las mejores’ dentro de sus posibilidades. Por lo tanto, no cuesta tanto admitir que, de alguna forma, todos llevamos nuestro pequeño ‘grado de verdad’, internamente. Por algo elegimos lo que elegimos y NO otras muchas cosas posibles, caramba!. Entender y respetar que otras miradas sobre el mundo son posibles, no nos permite pensarlas como infinitas elecciones posibles propias. Entonces, al pan pan, y al vino vino (o al vino, Toro, como en los 80′s). A pesar (y gracias a eso) el mundo vive en conflicto. Vivimos en conflicto. Externo, interno, nacional, génerico, sexual, físico, moral. Caso contrario, no existirían hitos o eventos en la historia (objetiva y subjetiva!), si no fuera así no podríamos siquiera pertenecer a un cuadro de fútbol, o a tener un disco favorito. Señores! en dónde quedan las emociones? padeciendo mi ser racional acérrimo, concibo mi irracionalidad como necesaria e inherente, con los vaivenes que me permito… o acaso ninguno de nosotros vive enfrentado a elecciones egoístas y solidarias, constantemente? lamentablemente hemos vituperado demasiado el primero de los términos, y lo hemos transformado en una conducta peyorativa.
Permitirse explotar es entrar en conflicto, con uno, y con los demás, que reciben esas moléculas sin pedirlas. Es, de alguna forma también, elegir compartir las miserias y las pasiones humanas de hoy y ahora. Si uno sabe rodearse de gente que puede recibir esos residuos sin condenarnos, sino transformándolos, la vida tiene un poco más de sentido. Pero también es una tarea propia y dirigida el saber que esa gente está allí, recibiendonos en infinitas partecitas, y sabemos que estaremos allí cuando la viceversa ocurra.
Y vuelvo al cosmos y al psicoanálisis: todo es energía, que se mueve, fluye, cambia de forma, muta. A veces de formas menos abruptas, sino de formas cuasi imperceptibles segundo a segundo; a veces, estructuralmente, alla Hegel, dialécticamente (de todas formas esa estructura dialéctica podría ser entendida también desde una mirada microscópica, por eso más que negarla, la adoptamos microscópicamente).
Pero me gusta pensar más en figuras móviles, fluctuantes, ‘redondas’, frente a las estancas, ‘cuadradas’.
Por lo tanto, quisiera aprender a explotar un poco más cotidianamente, y dosificar así el filtro de mi desagüe, antes de que rebalse; y no esperar tanto a una revolución estructural, cuando eso tiene un costo interno tan doloroso.
moraleja: ninguna.
Ahora sí, muchachada, aprendamos a explotar un poco más, y va a desaparecer el laboratorio creador del clonazepam.
besos, marieta